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Seguridad tecnológica nuclear y seguridad física nuclear

La clave del éxito de Moldova con la ciencia y la tecnología nucleares

Nicole Jawerth

Las características avanzadas de este vehículo donado por el OIEA ayudan a Moldova a mejorar sus capacidades de seguridad física del transporte. (Fotografía: D. Sirgedas/Polimaster)

El objetivo que persigue la infraestructura de seguridad tecnológica nuclear y de seguridad física nuclear de un país es proteger a las personas, los bienes y el medio ambiente. Entre los beneficios principales de contar con sistemas y medidas de seguridad tecnológica y de seguridad física sólidos cabe destacar que ofrecen un acceso creciente y sostenible a la ciencia y la tecnología nucleares con fines pacíficos.

“Uno de los elementos esenciales para adoptar nueva tecnología nuclear o recibir un proyecto de asistencia técnica es disponer de un marco jurídico y regulador robusto para las actividades relacionadas con la energía nuclear, que esté en consonancia con las normas y las orientaciones del OIEA”, declara Angela Sidorencu, especialista superior hasta 2020 del Departamento de Salvaguardias y No Proliferación, adscrito al Organismo Nacional de Reglamentación de las Actividades Nucleares y Radiológicas de Moldova.

“Sin los proyectos de asistencia técnica del OIEA, Moldova no tendría, por ejemplo, acceso a las nuevas tecnologías en el ámbito de la radioterapia y la medicina nuclear para el diagnóstico y el tratamiento del cáncer y otras enfermedades, y no habríamos sido capaces de mejorar la garantía de la calidad en todas las esferas del radiodiagnóstico y la radioterapia”, afirma la Sra. Sidorencu.

Al igual que muchos países, Moldova posee material radiactivo, además de pequeñas cantidades de material nuclear, que utiliza en aplicaciones médicas e industriales, así como en la ciencia y la investigación. Asimismo, el país cuenta con instalaciones de gestión de desechos radiactivos.

Hace más de 15 años, expertos de Moldova empezaron a colaborar con el OIEA para fortalecer la infraestructura jurídica y de reglamentación del país en materia de seguridad tecnológica y seguridad física del material radiactivo y nuclear.

“En 2006 detectamos que el marco jurídico y regulador existente no permitía un control adecuado de las actividades relacionadas con las fuentes de radiación”, señala la Sra. Sidorencu, y explica que, en aquel momento, las responsabilidades se habían asignado entre las distintas autoridades de manera desigual y poco coherente, que la legislación no se ajustaba plenamente a lo establecido en los documentos del OIEA sobre seguridad tecnológica y seguridad física y que no existía un inventario de las fuentes radiactivas.

El apoyo que el OIEA presta a Moldova está relacionado con todos los aspectos vinculados al establecimiento de un marco jurídico y regulador para la seguridad tecnológica y la seguridad física basado en las normas y las orientaciones del OIEA. El Organismo ha impartido cursos para que los especialistas adquieran aptitudes y conocimientos en materia de protección radiológica y de seguridad física nuclear, tanto para la regulación como para el funcionamiento de las tecnologías y las instalaciones nucleares.

Actualmente se están llevando a cabo tres proyectos de cooperación técnica del OIEA en Moldova, que incluyen proyectos destinados a mejorar los servicios de radioterapia en el instituto oncológico del país, crear capacidades en técnicas de hidrología isotópica para mejorar la gestión de los recursos hídricos y la evaluación de los efectos del cambio climático, y prestar apoyo a la clausura de una instalación de disposición final de desechos radiactivos cerca de la superficie y la rehabilitación del medio ambiente.

Integración de la seguridad física nuclear

En 2008, fruto de su colaboración con el OIEA, Moldova se convirtió en uno de los primeros países en establecer un plan integrado de apoyo a la seguridad física nuclear (INSSP). Estos planes están concebidos para ayudar a las autoridades nacionales a determinar y clasificar, según su grado de prioridad, las necesidades del país y establecer un régimen nacional de seguridad física nuclear que sea eficaz y sostenible.

“Nuestros expertos colaboraron con las autoridades de Moldova para elaborar un INSSP que no solo les ayudara a abordar la protección física del material radiactivo, sino que también permitiera establecer medidas exhaustivas para garantizar la detección del material en caso de pérdida o robo”, señala Scott Purvis, Jefe de la Sección de Gestión de la Información de la División de Seguridad Física Nuclear del OIEA.

Los INSSP abarcan todos los aspectos de la seguridad física nuclear, como los marcos legislativos y reguladores, la evaluación de las amenazas y los riesgos y los regímenes de protección física, así como la detección de actos delictivos y no autorizados relacionados con materiales perdidos o robados y la respuesta a tales actos. Los INSSP se revisan y actualizan regularmente para ayudar al país a mantener la pertinencia y sostenibilidad del plan a lo largo del tiempo.

“Una de las principales prioridades de nuestro INSSP es la seguridad física del material radiactivo, puesto que nuestro objetivo es asegurarnos de que el material nuclear y radiactivo no caiga en las manos equivocadas”, afirma la Sra. Sidorencu.

Con el INSSP como base, las autoridades de Moldova han colaborado con el OIEA y otros asociados, como sus contrapartes en Alemania, Suecia y los Estados Unidos de América, a fin de capacitar al personal y de mejorar el equipo y las instalaciones para garantizar así la seguridad tecnológica y física tanto de las fuentes radiactivas en uso como de las que deben recuperarse, transportarse y almacenarse, lo cual constituye una prioridad más del INSSP nacional. Desde 2008, Moldova ha recuperado de manera tecnológica y físicamente segura más de 8000 fuentes radiactivas.

 

Adhesión a los instrumentos jurídicos internacionales

Para que un país pueda acceder a los numerosos beneficios de la tecnología nuclear, es necesario disponer de una infraestructura jurídica y de reglamentación adecuada en relación con el material nuclear y radiactivo.
Existe un sólido marco jurídico internacional en relación con la seguridad tecnológica nuclear y la seguridad física nuclear, el cual se compone de tratados, convenciones y acuerdos en los que se definen reglas y normas para el uso tecnológica y físicamente seguro, sostenible y pacífico de la energía nuclear.

El OIEA informa y asesora a los países sobre estos instrumentos jurídicos internacionales pertinentes. Asimismo, coordina talleres y reuniones en el marco del programa de asistencia legislativa del OIEA para ayudar a los países a establecer y mejorar sus marcos jurídicos.

Un importante tratado en la esfera de la seguridad física nuclear es la Convención sobre la Protección Física de los Materiales Nucleares (CPFMN), así como su Enmienda. La Convención original establece medidas relativas a la protección del material nuclear utilizado con fines pacíficos durante su transporte internacional, así como a la prevención y la detección de delitos en los que interviene material nuclear y la respuesta a estos. Además, prevé la cooperación internacional, por ejemplo, en el caso de hurto, robo o cualquier otro acto de apropiación ilícita de material nuclear o en caso de amenaza verosímil de uno de esos actos, así como en lo que respecta al diseño de sistemas de protección física.

La Enmienda, que entró en vigor en 2016, amplía el alcance de la CPFMN para que abarque las instalaciones y los materiales nucleares utilizados con fines pacíficos durante el uso, el almacenamiento y el transporte en territorio nacional. Asimismo se ocupa de las infracciones penales relacionadas con el tráfico ilícito y el sabotaje de materiales o instalaciones nucleares, y refuerza la cooperación internacional. La Convención y su Enmienda son los únicos compromisos internacionales jurídicamente vinculantes en la esfera de la protección física de los materiales nucleares.

Hasta la fecha, 164 países se han adherido a la Convención y, de ellos, 127 lo han hecho a la Enmienda. La Conferencia de las Partes en la Enmienda de la Convención sobre la Protección Física de los Materiales Nucleares (A/CPPNM), cuya celebración está prevista del 28 de marzo al 1 de abril de 2022, tendrá lugar poco después de que se conmemoren cinco años desde la entrada en vigor de la Enmienda, un hito importante en el desarrollo del marco jurídico internacional de seguridad física nuclear.

 

12/2021
Vol. 62-4

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