Producción pecuaria sostenible

El desarrollo sostenible de la industria ganadera debe responder a las necesidades de una población mundial cada vez mayor que demanda un abastecimiento seguro de alimentos aptos para el consumo derivados de animales criados en unas condiciones cada vez más estrictas, sin dejar de proteger el medio ambiente. Empleamos técnicas nucleares para crear plataformas y sistemas sostenibles de producción animal que cumplan esos criterios.

Para satisfacer la demanda futura de alimentos, el aumento de la producción deberá provenir principalmente de un uso más intensivo y eficiente de la tierra, el agua y el potencial genético vegetal y animal, así como de la pesca y los recursos forestales de que disponen los pequeños productores, en particular en los países en desarrollo. La industria ganadera ha de hacer frente al reto que plantea producir alimentos en cantidades suficientes para satisfacer la creciente demanda de consumo de una población cada vez mayor, sin dejar de reducir el volumen total de emisiones de gases de efecto invernadero para proteger el medio ambiente.

Junto con la FAO, el OIEA ayuda a los Estados Miembros a crear y a adoptar tecnologías de base nuclear con miras a optimizar prácticas de cría y reproducción del ganado que estén en consonancia con los principios del desarrollo sostenible, faciliten la intensificación de la producción animal y hagan un uso óptimo de los recursos naturales del planeta.

Los enfoques integrados contribuyen a la sostenibilidad

Se ha observado que los enfoques integrados, holísticos y de base comunitaria facilitan el aumento sostenible de la producción animal. Las sinergias generadas al integrar los sistemas de producción agrícola y ganadera ofrecen a los productores numerosas oportunidades para participar en el aumento sostenible de la productividad y el uso eficiente de los recursos. Los sistemas mixtos de producción agropecuaria producen aproximadamente la mitad de los alimentos del mundo. En esos sistemas, el producto de un proceso se convierte en el insumo de otro, y la fuga de nutrientes al medio ambiente, por ejemplo, en forma de emisiones de gases de efecto invernadero, es mínima.

Un ejemplo de ese enfoque integrado es el modo en que la mejora de la calidad de la alimentación y el equilibrio de los piensos no solo reduce las emisiones de gases de efecto invernadero entéricas y del estiércol, sino que además ayuda a aumentar la productividad y los ingresos de los ganaderos. Otro ejemplo es el modo en que la mejora de las prácticas de cría y sanidad animal contribuyen a reducir los gastos generales de los animales dedicados a la cría que, si bien consumen recursos, no producen aún, lo que a su vez reduce las emisiones conexas.

El sistema de silvopastoreo, que combina la silvicultura y el pastoreo de animales domésticos de forma mutuamente beneficiosa, es un ejemplo más. Esos sistemas ofrecen una serie de ventajas con respecto a los sistemas de producción pecuaria de pastoreo de régimen exclusivamente herbáceo, al reducir al mínimo las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación química del suelo y las vías fluviales, y conservar, al mismo tiempo, la biodiversidad, evitando el uso de vehículos, fertilizantes y herbicidas.

Cómo pueden contribuir las técnicas nucleares e isotópicas

El radioinmunoanálisis de hormonas que utilizan yodo 125 permite identificar animales preñados en hatos de ganado lechero; esa técnica puede utilizarse posteriormente para reducir el porcentaje de animales no productivos dedicados a la cría. El cobalto 60 puede utilizarse para elaborar paneles y mapas de híbridos de irradiación del genoma completo de distintas especies y razas de ganado, a fin de mejorar la cría de animales.

El análisis del carbono 13 presente en las plantas que consumen los animales y en las muestras fecales de estos proporciona estimaciones precisas de la ingesta de alimento de los animales de pastoreo y ramoneo. Las razones de isótopos estables en tejidos metabólicamente inertes de aves y animales infectados permiten rastrear sus movimientos, lo que ayuda a evaluar el riesgo de propagación de enfermedades. La irradiación gamma de patógenos permite desarrollar vacunas atenuadas para controlar las enfermedades animales. Por último, la incorporación de timidina tritiada (3H-TdR) en el ADN celular se utiliza para medir la proliferación celular y el cromo 51 (51Cr), prueba que ayuda a vigilar la respuesta de la vacuna.

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